domingo, 25 de enero de 2015

UN POEMA DE MARCO FONZ

Estudio no.1 de cráneo con luna llena
Marco Fonz
Periódico La Jornada
Sábado 25 de enero de 2014, p. 5
a Iliana Vargas
Bajo ese discreto arco de luz: respiración nocturna de alguien en retorno:
sucede la voz y sus criaturas
en un jardín fantástico de invención reciente
con su paciencia creadora.
Todo existe porque regresa / algunos árboles con su calle oceánica
alguna ventana con su lumbrera nostálgica
algún hombre sombra que se recarga en el infinito paisaje:
Todo existe porque se aleja / alguna ola humana
algún vocablo lunático con su melena romántica
alguna mujer con su luz propia sobre el papel de sus símbolos:
respiración y humo en el viaje existencial de todas las formas hechas de astillas /
mira tus manos
claro de luna con movimiento de estrella marina
mira / el encanto nos ha nacido terrible
¿y si todo fuera renuncia?
No tendríamos más ciudad que recorrer
pero guardaríamos su nombre en lo más quieto de nuestros propios nombres:
aún lo desconocido ya lo conocemos
aún la intuición del otro
viaja al final de cuentas en nuestras más cercanas miradas /
el cigarro se consume como si la noche siguiera sus huellas de antiguas fogatas
y ya hubiéramos probado esos labios de ceniza
en alguna lejana madrugada de este país marino /
(que es tan tuyo por todos sus peces del aire)
Bajo esa noche: pertenencia de algún tipo de epifanía / esa noche
contemplamos juntos la respiración radiante : aunque no lo vimos:
de aquel fosforescente cráneo
que competía con su leve rumor de encanto
con la más fugaz y alta luna llena.
Viña del Mar enero 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

NI PENA NI MIEDO (Crónica de un Recital Poético por Ayotzinapa)

Participantes en el Recital por Ayotzinapa.

Por Víctor Argüelles

Cuando supe del recital de poesía "Ni pena ni miedo" me interesó el cometido, la urgencia de izar la voz para dar una visión diferente al caso Ayotzinapa. Sin duda debía estar ahí, ser parte del proyecto que, para bien organizaba La Chula Foro Móvil desde las redes sociales, así que me apunté y me propuse escribir un texto que reflejara la dolencia por lo perdido, por esos estudiantes jóvenes que un día el peso de la injusticia los tocó, ese peso del sistema opresor que caracteriza a nuestro país, y que a la fecha ningún dato, ningún informe arroja luz sobre sus paraderos. 
Al poco tiempo el cartel empezó a circular, conseguí un par de ellos y me dediqué a pegarlos principalmente en la UAM, Azcapotzalco. Aunque al principio me pareció acertada la idea, la sensación de impotencia no dejó de corroerme por mucho tiempo, es que, en definitiva pienso que la poesía es una más de las iniciativas que ocupamos para hacer visible un problema social. En estos tiempos se habla mucho de generar conciencia, de sensibilizar, sin embargo todo esto se rehúsa a encontrar lo perdido, y eso es justo lo que rechinga muy en la conciencia de todos, sean escritores o no.
Así, con toda la impotencia a cuestas fui parte del proyecto que desde las 12:00 hrs., conjuntó el trabajo de poetas y algunos narradores en la Glorieta Citlaltépetl-Amsterdam a pocos pasos de Casa Refugio Citlaltépetl el pasado 6 de diciembre. Mi turno llegó aproximadamente a las 12:20, fui el segundo en leer posterior a Raquel Huerta-Nava. Al inicio leí un fragmento a manera de epígrafe de Víctor Manuel Mendiola que venía bien para un día soleado y tranquilo: "Esta mañana, hay demasiado sol para los muertos", y así fue, porque esa mañana-tarde era de un sol que llegaba como la palabra, puntual y sin reservas. Posterior a mi lectura siguieron Carlos Atzin, Luis Bugarini, Jonathan Minila, Jocelyn Pantoja, hasta tocar turno a María Rivera, Enzia Verduchi, Miguel Santos, Javier Raya y tantos más que fueron leyendo, hasta finalmente quedar con Antonio Calera-Grobet escritor anfitrión y convocante que cerró el evento con el poema "Ayotzinapa" de David Huerta (asymptotejournal.com) En total fuimos 60 escritores coincidiendo en una jornada ejemplar de poesía con el propósito común de compartir y prestar la voz a quienes se suman a miles en este México de desaparecidos ¿Qué puede hacer un poeta frente al dolor del próximo? sólo reclamar, exigir justicia, aunque la justicia esté ciega en nuestro territorio y sea palabra olvidada como tantas más que circulan en la conciencia colectiva.


Los momentos más emotivos estuvieron enmarcados en la acción final de cada lectura, pues el escritor en turno arrojaba una flor en la fuente como un buen gesto de solidaridad; debo decir que esta acción pasó de largo por mí, ya que que la cubeta llena de flores no estaba a la mano cuando terminé de leer, no obstante, las flores para los muertos, para los desparecidos siempre estuvieron presentes, y fueron multiplicándose poco a poco, hasta dejar una alfombra sobre la transparencia apacible del agua. Ya luego las fotografías y un par de entrevistas para algunos medios que se acercaron para conocer las opiniones personales en torno al evento. 
En cada lectura los transeúntes se acercaban, algunos tímidos preguntando qué ocurría en el lugar, otros llamados por la voz de la poesía, que en instantes pasó de lo suave a lo áspero, clamor y coraje reunidos, incluso el cuestionamiento hacia nuestra clases gobernantes, demanda a fin de cuentas por tanta injusticia.
Con las ganas acentuadas en este proyecto nos conducimos sin problema alguno, unos desde temprano como yo, otros hasta muy tarde. Los que aparecimos frente al micrófono hicimos de la poesía un noble propósito, un gesto de lealtad sin interés alguno, a sabiendas que la poesía es lo único que tenemos. 

Duele pensar que ni la poesía ni nada puedan lograr que todos los muertos o desaparecidos se reintegren con nosotros. Duele ver que a veces ni todas las acciones juntas logren interesar al próximo, pues había transeúntes que se pasaban de largo, interesados en otras cuestiones, en sus paseos, en las correas de sus perros. Todos eso sí duele, pero duele más el silencio y la inactividad, la apatía y la soberbia de quienes pueden hacer mucho, y simplemente se quedan en la idea. Algo habría qué hacer, y eso es justo lo que hicimos todos desde la hora de la cita acordada en el cartel. 
El aire libre dio un aspecto suelto a la poesía. Y así como empezamos, concluimos, puntualmente con el sabor a café, a manzana y paciencia en el paladar, en horas en que sí es posible ayunar. Finalmente a quién importa si el estómago traiga aire como único bocado, si lo que importa en verdad es colaborar de buena fe en aras de hacer algo por aquél que lo necesita.

Las siguientes imágenes pertenecen a esos momentos inolvidables de la lectura de poesía por Ayotzinapa NI PENA NI MIEDO:

 

 

 

 

 




El poema leído se titula "Emblema vacío" y fue basado en la ilustración que el artista plástico Demián Flores realizó para el cartel de promoción del evento. La traducción al inglés del poema corre a cargo de John Z. Komurki y Cristina Fernández para el proyecto "Poets For Ayotzinapa" y se encuentra en: http://mexicocitylit.com/

Todas las participaciones en vídeo se encuentran en: Por Ayotzinapa - Hostería La Bota

Fotografía: Víctor Argüelles (De arriba hacia abajo, der a izq.)
Carlos Atzin, Luis Bugarini, Jonathan Minila, César Vega Cortés, Brenda de Gres, Lauri García Dueñas, Carlos Vázquez Rentería, Gerardo Grande, Fatima López, Eduardo de Gortari, Mónica Nepote, Jocelyn Pantoja, Genaro Ruíz de Chávez, Miguel Santos, Javier Raya, Antonio Calera-Grobet.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Un poema por Ayotzinapa

EMBLEMA VACÍO
(A partir de una ilustración de Demián Flores)


Esta mañana, hay demasiado sol 
para los muertos. 
Ellos aprietan 
los ojos y los puños 
pero el sol aumenta; 
ellos se revuelven 
contra la tierra, comen polvo, 
pero el sol se regocija en la luz; 
ellos callan cada vez más 
pero el sol continúa 
con su elocuencia deslumbrante...
VÍCTOR MANUEL MENDIOLA

El emblema nos rompe... nos corrompe...
debería ser amparo 
en tierra de semivivos
reiterada patria de notas rojas
sin aire que la yerga hacia vuelos provisorios

El emblema colorido emigró a otros colores

y lo que era rojo es ahora funeral de manchas pintas

Sería justo explicar
el extravío de tantos cuerpos
y ver matizada de sangre la tela que ondea en el centro
en la plancha calcinada donde el grito se vuelve alarido

Sería justo compensar
artera sangre que vamos apostando por cada desaparecido
por cada muerto, por cada boca en la tierra
alojando huesos anónimos

El horror es el verdadero semblante
que representa el escudo
horror y miedo del pico devorador

Águila nuestra, quisiste desplazarte de tu centro
alzar el vuelo
y ver desde arriba las ruinas
lo convertido en ceniza
lo siniestro de nuestros pasos
lo perdido de nuestros pasos

Águila madre, nos estás rompiendo el aire, 
y partículas enceguecen de inmediato
la radiación que va de un ojo a otro ojo para distinguir siquiera
la ruta. ¿Hacia dónde vamos, si ni el aire a favor tenemos?

Mi apellido amanece mutilado, como el memorial de los muertos

ya sin nombre

No soy el único que rebasa lo inexplicable, y ve sin costillas el futuro
y acude sin vista a calles donde clavamos consignas
porque nos están desapareciendo, quieren ver muerta
la articulación precisa de lo único que tenemos de palabra

Ellos quieren contarnos sus historias

quieren disfrazar sus mentiras
quieren... como han querido siempre
ocultar la ineptitud
con actos de dudosa voluntad

Ellos nos están cortando, como tú en el vuelo

Ellos nos están desapareciendo, como tú en el vuelo

Ocurrió como ocurre siempre, como siempre ha ocurrido
como otros nombres cortados, vueltos polvo en archivos
sin justicia

Es el águila-emblema que nos rompe

lleva de cabeza a nuestro hermano

¿Qué puedes pensar si hay un detenido?
Otro más que no llegó 
al punto de este encuentro

Y el de la fosa, el "sin nombre"

permanece sin destino
en espera que algo o alguien
una marcha, una consigna
quizá en el más remoto anhelo
                             convierta sus restos
                             en templos de la VERDAD

martes, 2 de diciembre de 2014

NI PENA NI MIEDO


Diseño: Erick de la Rosa. Ilustración: Demián Flores.

Con el lema "Antes del fin del mundo escribiremos otro" se anuncia recital de poesía para el próximo 6 de diciembre desde las 12:00 a 18:00 hrs. en la Glorieta Citlaltépetl-Amsterdam, ubicado a pocos metros de Casa Refugio Citlatépetl. (Ciudad de México).
El motivo: Lo que todos ya conocemos desde hace 2 meses y 10 días, tiempo acontecido sin saber qué pasa con esos 43 estudiantes de la Normal Rural "Raúl Isidro Burgos", desaparecidos hasta ahora. Justamente, el caso de muertes y desapariciones forzadas nos ha hecho abrir los ojos a gran cantidad de mexicanos y extranjeros para hacernos presentes en cuanta manifestación -a raíz de los hechos- se he convocado, como ahora con esta propuesta pacífica de índole literaria.
Se trata, sin duda de una de las tragedias más atroces ocurridas en el México actual, y es que Ayotzinapa, Guerrero, territorio en conflicto, nos abre un panorama siniestro de violencia y muerte, de los peores que se tengan historia.
Distintos poetas nos damos cita en este recital convocado en redes sociales (facebook), espacio que ha dado la gran oportunidad de mostrarnos en tareas rigurosamente sociales, pues sabemos que nuestra responsabilidad es esa: hacer acto de presencia con lo que sabemos hacer y apoyar cuando sea necesario. Porque es aquí el sitio ha tomar con palabras y no con armas. Cabe aquí la pregunta ¿Es posible propiciar un cambio con la poesía? Si lo vemos desde el punto de vista positivo, y no pesimista, es posible cambiar cualquier cosa. Ya se ha visto en los anales de la historia humana: la unión es la fuerza.
Aunque con esta acción poética el pretexto sea Ayotzinapa, también es justo reconocer e izar otras demandas olvidadas por la historia en sentido estricto del termino "JUSTICIA". Que Ayotzinapa signifique Tlatelolco, Acteal, Atenco, Aguas Blancas, Ciudad Juárez, Guardería ABC. ¿Cuántas más?.

lunes, 1 de diciembre de 2014

POR CIUDAD JUÁREZ EN ECATEPEC 2014 ¡Tanta poesía!

Por Víctor Argüelles




¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! 
Llevan a cabo sus planes con precisión artera 
Sin importarles nada. 
La sangre para ellos son medallas. 
La matanza es acto de heroísmo 
¿Es este el mundo que creaste, dios mío?

 ¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
VÍCTOR JARA. De "Somos cinco mil"


Al momento de escribir estas líneas, de estar frente a la consistencia de no saber qué pasa, varios acontecimientos empañan al territorio. Se trata de hechos lamentables que llevan a plantearme las preguntas: ¿Qué pasa en México? ¿Qué pasa con nuestro presente? ¿Es posible cambiar el rumbo, en aras de tiempos pacíficos? Las preguntas quedan sueltas, en espera de ser respondidas por cada uno de los que integramos esta realidad actual, llamada México. 

Ante eventos que nos consternan, como los ocurridos en Ayotzinapa, Guerrero el pasado 26 de septiembre en contra de estudiantes de la normal rural "Raúl Isidro Burgos" queda el malestar de la desconfianza. Quedan horas y kilómetros caminados de quienes han perdido a seres queridos en este país de fosas y de muertos, buscando, siempre buscando. Queda también la sospecha de beligerancia, pues lluvia de balas nos restriegan y quieren callarnos. No estamos próximos a desaparecer si no perdemos la condición humana de manifestar repudio al fenómeno de violencia; lo hacemos con lo que podemos: las palabras. ¿Qué más queda? Queda la ineptitud de nuestras autoridades que no han podido comprometerse con su trabajo, y nos rinden cuentas engañosas. Han pasado 2 meses + 5 días de los sucesos Ayotzinapa y los 43 estudiantes siguen en calidad de desaparecidos ¿Qué tanto debemos esperar?

Ante tantos, y tantos hechos, ese Ecatepec que no conoces, es también lugar de muertes, feminicidios, secuestros, robos. Nosotros los poetas, los artistas, los sensibles, los que propagamos la palabra en vez de ráfagas de pólvora, repudiamos la violencia que nuevamente ponen enfrente, como si el aparato televisivo no bastara, transmitiendo día y noche la ley de los poderosos. México ha construido su historia en ambientes hostiles. No olvidemos que nuestro pasado está marcado con sangre, con fuego de tantas detonaciones. Un pasado que ha quedado como marca y signo de identidad. Un pasado revertido hacia un presente.

Que la esperanza se transparente en los ojos de tantos que habitamos este territorio ambicionando un futuro mejor para los que vienen. Ante imágenes funestas me avoco a traer a la memoria la experiencia del "IV° Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez en Ecatepec" acontecido el pasado 5 de septiembre en las instalaciones del Centro Regional de Cultura de Ecatepec, en San Cristóbal Ecatepec, Edo. de Méx., donde, reunidos, artífices de la palabra, escuchas de la palabra, hicimos posible nuevamente al proyecto en su segunda emisión teniendo en cuenta que este municipio no se queda atrás en cifras de feminicidios, dato relevante es, que comparen e incluso superen a Ciudad Juárez. Queda unir las voces para detener todo lo que en relación de violencia se genere, no importa la ciudad o pueblo donde reine su dominio. Lo importante es tener en cuenta que la palabra puede ser el artefacto para llegar, sea el objetivo que sea. No se trata de la palabra por la palabra, la literatura en sí misma no llega más que al lugar común. Uno se integra como puede, haciendo de la poesía un estandarte.

Al anunciar los propósitos del encuentro, las explicaciones quedan cortas. El cometido de la poesía va primero. Posterior a la lectura del Manifiesto por Ciudad Juárez, frente a un público conformado mayoritariamente por jóvenes, presento a uno por uno de los escritores, algunos provenientes de sitios lejanos de esta enorme Zona Metropolitana del Valle de México. En cerca de 3 horas nos aparecemos, unos llegan, otros se van. La temperatura en aumento, a la medida de textos que provocan desconcierto. Anunciar violencia no es tarea fácil, aun con el cometido cifrado en recordar a las y a los que no están. 6:30 pm., nos acercamos a  la noche que, curiosamente ilumina caminos para regresar con la poesía de la esperanza a cuestas. Poesía dicha, mostrando ¡QUE NO SOMOS INDIFERENTES!, que podemos aportar. Letras que no son combativas no tienen posibilidad de ser eternas. Sabemos que Ciudad Juárez es sinónimo de tragedia. A causa de los feminicidios muchos han puesto la mirada en esta ciudad fronteriza de plomo, de industrias y maquiladoras, donde la muerte muestra la cara más despiadada. Y ante todo, nuestra fe está ahí, con ellas y ellos. No tenemos más que poesía, y para muestra basta...:


¿Qué es lo terrible?/ ¿Los ojos de un infante sumergido en una zanja?/ ¿La cabeza inflamada que abandonan los sicarios?/ ¿El único cabello de muchacha encontrado en el desierto?
Hortensia Carrasco 


Cómo pudo caer un cielo de vidrio/ sobre las piedras.
Refugio Pereida


Un día, éste será un cementerio sin agua:/ las criptas estarán adornadas con coronas de flores rojas/ y los pájaros flotarán como si hubiera corriente.
Miguel Tonhatiu


No puedo saber el principio de mis palabras,/ cansada y a la vez satisfecha de mis pasos/ alzo mi negra y oculta voz/ y entierro mi cuerpo.
Melissa Nungaray

A ciegas damos pie/ al fracaso rotundo/ y llenamos el alma/ como de piedras un lago.
Miguel Santos


La poesía y las historias reunidas en este encuentro dan aliciente a quien lo necesita. Proponen la idea que no estamos lejos del puente entre palabra y hombre. Sólo queda agradecer a quienes fueron piezas importantes en este encuentro, cada uno contribuye, pone con su texto lo que falta:

Víctor Argüelles, Iván Villaseñor, Miguel Tonhatiu, Teresa Bernal, Víctor Manuel López Soberanes, Edith Vargas, Hortensia Carrasco, Melissa Nungaray, Angélica Santa Olaya, Temok Saucedo, Rubén Lemus, Issaacck Osorio, Carlos Santibáñez Andonegui, María Eugenia Rodríguez, Cristina de la Concha, Érika Chaidez, Refugio Pereida, Rocío Franco, Isabel Alcántara, Guadalupe Quezada, Eduardo Lerma, Jorge Cano, María Dolores Reyes Herrera, Luz María Salinas, “Nos falta el loco” Miguel Santos, y Yeudiel Infante, y de último momento Ricardo Suasnavar y Ricardo Capone. 

En las lecturas del domingo 6 de septiembre ante la exposición de dibujos "México se pinta solo... y más" de Cristina de la Concha: Roberto López Moreno, Cristina de la Concha, Marielli Román Tik, Erandy Alejandra, Delia Cabrera, Samuel Ronzón, Juan Carlos Castrillón, Gustavo Ponce Maldonado, Víctor Jesús Domínguez, José Antonio Durand Alcántara, Temok Saucedo, Nohemi Mejía Luna, entre otros participantes. 

(Poemas de algunos de los participantes en: poemasporciudadjuarez.blogspot.com)


Víctor Argüelles, Miguel Tonhatiu e Iván Villaseñor. Foto: Daro Soberanes

Eduardo Lerma, Isabel Alcántara e Isaaak Osorio. Foto: Daro Soberanes

Marielli Román Tik, Hortensia Carrasco y Cristina de la Concha. Foto: Daro Soberanes

Angélica Santa Olaya, Melissa Nungaray y María Eugenia Rodríguez. Foto: Víctor Argüelles

Melissa Nungaray. Foto: Víctor Argüelles

Refugio Pereida. Foto: Víctor Argüelles

Guadalupe Quezada. Foto: Daro Soberanes

Miguel Santos. Foto: Víctor Argüelles

Miguel Tonhatiu. Foto: Daro Soberanes

Roberto López Moreno. Foto. Víctor Domínguez

Cristina de la Concha, Roberto López Moreno y Víctor Argüelles. Foto: Víctor Domínguez

viernes, 28 de noviembre de 2014

UN POEMA POR CIUDAD JUÁREZ (Lectura del 5 de septiembre de 2013)

(Foto: Del blog eileentruax.wordpress.com)



BARRUNTO DE CENIZAS

Descarrilado estuvo el aire
donde debieron flotar esperanzas
No polvo de huesos ni cenizas
ni barruntos, arenales de desiertos

Alguien dejó caer su mirada,
y la luz trenzó en el aire oraciones fúnebres

Alguien dejó escapar gritos,
y desnudó la materia
de lo inerte, en blanco silencio

Alguien más selló el ciclo de su vaho
en la estampida de insectos
adheridos a la sangre
cuando fue cercenada de golpe la molécula
                                     que invadía el cauce

Una más enfiló pisadas en busca de salvarse
y su quejido volcó muros,
herrumbre del tapiz sellando

Y aquélla, sin más ojos
que los del miedo dibujándola,
accidentó su trayectoria de pies perdidos,
y quedó a disposición de garras al acecho,
prolongaciones cobardes
                               discerniéndola, 
haciendo de la estirpe
deposito de astillas
de su efigie muerta

Hoy es memoria el hueco donde caben
los reclamos

Recuerdos que alguna vez fueron
entidades coronadas de flores
Apellidos que dieron sustancia a rostros ajados,
a nombres mancillados y funestos

Hoy es memoria, trazo de luz desierta

Desierta hora
en el fango se levanta
-es la voz-
el eco que rasgó cielos
en penumbras
en la región apartada del silencio
en el baldío petrificado
de pisadas

Hoy es luto, sequía de una garganta
que no alcanzó
a germinar vocablos

Entera voz expulsando amparo
         donde nadie había
         donde sólo sombras
ordenaban el anonimato de la noche

Eterna voz me contiene por cada voz
en intemperies desérticas,
acumuladas en el cuenco de preguntas obligadas:
¿Quiénes fueron? ¿Por qué lo hicieron?

Si me preguntaran, la voz se partiría por dentro
y respondería a tientas a pesar del quebranto
que el cuerpo violentado ha sido el mío,
junto a tantos que yacen
                         en almanaques de omisiones

Si me preguntaran, la voz se partiría por dentro
respondería
que la piel raída apenas se levanta

Descuartizada, visita el refugio de las sanaciones

Grieta en la penumbra, reluce de interiores ardidos
brazas de las mil almas, destellan, destellan

Lóbregas cantan, y en sanación
destilan, el humo que por tanto tiempo permaneció cautivo.

viernes, 21 de noviembre de 2014

UN POEMA POR CIUDAD JUÁREZ (Lectura del 28 de septiembre de 2013)

Foto: Del blog azuldemar.blogspot.com de Pedro Javier (España)



AMULETOS PARA UNA CIUDAD-DESIERTO

Vi una tempestad atravesada por lamentos,
flores endurecidas en su propia belleza y,
en los desvanes, augurios sobre excremento de palomas.
ANTONIO GAMONEDA


Es de todas partes el percance que dibuja el rostro.
Es de aquí el gesto y la seña
de una muerte colectiva.                                       

Cruenta saña con la que corrompen
un signo de paz
escaso signo de los días
en que se ve polvo pegado a la sangre.

Es de todas partes lo ocurrido: brazos rotos, vertebras rotas,
el abdomen perforado
donde salieron las últimas mariposas a liberar en el aire sus colores.

Porque fueron mujeres congregadas
en el punto negro de una ciudad-desierto.
Ciudad sitiada en el ojo.
Ciudad flanqueada
por bayonetas que dividen
el norte del sur,
como si el sur y norte no fueran polos de una misma ideología,
como si el credo que llevamos dentro no trascendiera la frontera,
de vivir
medio vivir
en un paraje de creencias
que atisban
en cristales rotos la esperanza.

Creencia de mujer, hombre, niño.
Parias en que nos hemos convertido.

Niña o mujer, la mariposa fracturó su ruta,
se dispersó contrariamente a los céfiros celestes
¿Quiénes lloraron la partida?
el padre, la madre, los hijos,
los hijos
de los hijos,
los que anduvieron solos por los predios invadidos de salitre,
los parientes brazos de un río que ahora es sangre,
lágrima petrificada, lava que transporta a miles en un barco llamado: Dolor,
Ciudad Juárez, La Paz, San Fernando, Atenco.

Porque es de aquí,
es de allá,
de todas partes ese mal que gobierna al hombre
con su talante dividido
de raza primigenia
de casta primigenia.

El ser que mata y aniquila
el ser atónito ante otro ser
cuando le es arrebatada la vida,
el aire todo,
los músculos,
la visión de golpe.

El ser que yace
con su violencia
a cuestas;
que ostenta el nombre
de una raza oscura,
de asesinos.

Los que llevan en vez de ojos
la oquedad de una pistola
encañonando a un inocente.

Los escasos de razón.
Los que desde ahí nos observan.
Los huecos de razón.
Los de sangre congelada.
Los desconocidos.
Los que no llevan rostro.
Los enmascarados.
Los protegidos.
Los asesinos.

Quiero envolver mis restos en tu bandera
patria de ojos tuertos
porque soy cuerpo que reclama
que se yergue desde el bosque del silencio
desde el corazón de concreto
de la plancha calcinada.

Para levantar el grito,
partido ya desde que el oído escuchó
el estallido de una bala
el crujir de un hueso en medio de la noche
de la mujer que dejaron en la esquina,
y que ahora, sus parientes
llevan flores.

La mujer sin carta de identificación, porque ella
viajaba sola y había olvidado su carnet, su IFE, su última carta,
su despedida.

Porque fue, última exhalación
y anduvo perdida y rota
como voz destejida de tiempos remotos.

Voces de mujeres,
mujeres.

Las mujeres todas.