lunes, 20 de abril de 2015

En Juchitán, Los 43. Poetas por Ayotzinapa

Por Víctor Argüelles


Este fin de semana asistí a la presentación de Los 43. Poetas por Ayotzinapa en la Biblioteca Popular Víctor Yodo en Juchitán, Oaxaca. Emprendí este viaje desde la ciudad de México en compañía de Ana Matías (editora del libro) y Edith Vargas (una de las donadoras), ambas compañeras entrañables.
     El libro referido reúne textos de 43 poetas de diversas latitudes: México, España, El Salvador, Argentina, Perú y Uruguay, así como el trabajo visual de Gabriel Chazarreta (portada), Richard Keis (fotografía de interiores) y Demián Flores (ilustración de interior). 
     La segunda presentación del libro organizada por la poeta zapoteca Irma Pineda y la editora del libro contó con la participación de Héctor Pineda Santiago (uno de los coordinadores de la biblioteca) y los autores: Gerardo Valdivieso y Elvis Guerra, quienes leyeron a David Huerta y a Lorenzo Hernández Ocampo, respectivamente. De Huerta van las siguientes líneas: "Mordemos la sombra/ Y en la sombra/ Aparecen los muertos"[1].
     De los muertos y de los miles de desparecidos en este "país de las fosas" fue de lo que hablamos durante la presentación, y no podría ser de otra manera ante hechos tristes que nos congregan, como ahora con este libro, que busca unirse a la causa por medio de la poesía.


Cartel de la presentación de Los 43. Poetas por Ayotzinapa.



     Quien abrió la ronda de lecturas videograbadas fue el poeta español Ángel Padilla, siguieron las palabras de Ana Matías, quien expresó los porqués del libro, de la poesía encontrada en él, de las voces en solidaridad con los 43 estudiantes desaparecidos. Posteriormente siguieron las lecturas de los españoles, en este orden: Katy Parra, Inma Pelegrín, Jesús Lizano y Antonio Praena. Destacan los siguientes versos: 

[...]
Pasemos lista,  una y otra vez,
Alexander, Saúl, José Eduardo...
para corroborar que siguen todos.
Adán, Bernardo, Benjamín, Antonio...
que no nos falte voz para gritar sus nombres.

Vivos se los llevaron, vivos los queremos. 
[...]

"La canción de los desaparecidos". Katy Parra (59)

     Mi participación se centró en la lectura del poema "Emblema vacío" inspirado en un dibujo del artista oaxaqueño Demián Flores[2]. Enseguida, Héctor Pineda Santiago nos compartió un cuento breve, para finalizar con Irma Pineda, quien con la emoción contenida en su lectura (en zapoteco y español) hizo cumbre la sensación que nos invade cuando hablamos de desaparecidos, de dolor y de impotencia. En su lectura no sólo se cimbró su voz, sino la de todos nosotros al escuchar: 

[...]
Pero nunca le pregunté a mi madre
cómo transcurre la vida
cuando los soldados se llevan al marido 
Cómo se enfrenta lo cotidiano
con la incertidumbre en los pies a cada paso
Con qué palabras se explica a los hijos
qué es un "desaparecido"
[...]

"Cándida", Irma Pineda (43)


La poeta Irma Pineda Santiago.
     Así mismo, Richard Keis hizo acto de presencia para registrar la noche de ese día, mientras Ana, Edith y un servidor descubríamos una ciudad oaxaqueña a nuestra llegada, una ciudad ajetreada por su movimiento, intensa como las ondas de calor vertidas sobre nosotros.
     Quiero manifestar desde aquí mi agradecimiento por la invitación, así como por la generosidad de la poeta Irma Pineda al mostrarnos las riquezas de su terruño, desde el mar muerto hasta el altamar que lo circunda, sin dejar de lado la exquisita comida que sació nuestros paladares.
     Los agradecimientos se extienden hacia todos los que asistieron, que nos escucharon, que nos pidieron el detalle del autógrafo. Todo se agradece y no se olvida. 
     Sólo queda agregar que a esta presentación seguirán otras, y que en todas ellas la distribución del libro será gratuita. Oportunamente se dará información en redes sociales. Manténgase informado. 

Quedan las siguientes imágenes como constancia de esta segunda presentación inolvidable. 

Richard Keis en primer plano y público asistente.


Víctor, Edith y Ana.

Víctor, Edith y Ana.


Con los escritores locales Elvis Guerra y Gerardo Valdivieso.

En compañía de Irma Pineda Santiago.

Juchitán, Oaxaca.

Playa azul. Oaxaca.


(1).- Todos los poemas mencionados pertenecen a Los 43. Poetas por Ayotzinapa, México, Independiente, 2015. p. 33. En adelante se señala después del nombre del autor y del poema el número de página entre paréntesis.
(2).- Para mayores datos del poema "Emblema vacío" consulte aquí mismo la entrada con fecha de 6 de diciembre de 2014, y para una lectura del mismo poema traducido al inglés consulte: mexicocitylit.com/poetsforayotzinapa/


Fotos: Irma Pineda, Edith Vargas y Víctor Argüelles.

domingo, 5 de abril de 2015

Los 43 poetas por Ayotzinapa (Reseña)

Por Víctor Argüelles


Portada: Gabriel Chazarreta

Los 43 poetas por Ayotzinapa
Varios autores
Edición: Ana Matías Rendón 
Imagen de portada: Gabriel Chazarreta
100 páginas 
Independiente 
México, 2015.

De lo que se ha escrito a nivel de poesía sobre lo acontecido en Ayotzinapa es insuficiente. Lo que falta no es aquello que se exprese en poesía, sino en acciones, porque aquí como en cualquier parte del mundo faltan acciones. A más de seis meses de los sucesos, la comunidad artística se ha unido para que este hecho triste no se olvide, y menciono a la comunidad "artística" donde cabemos todos: artistas, poetas, músicos, o no, pues de un suceso lamentable sólo podemos sacar la conclusión de que, estos tiempos nos exigen unión, lealtad y respeto.
Hablando de acciones, una de ellas se resume en el título Los 43 poetas por Ayotzinapa, una antología que tiene como propósito "unirse a las voces de dolor de las familias de los estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos", de Ayotzinapa, Guerrero"[1]
Un proyecto que fue posible gracias a tantas iniciativas y apoyos de quienes donaron su trabajo, tiempo y esfuerzo. De entrada, se señala:

No debemos olvidarnos de que este esfuerzo conjunto se ha hecho para los 43 estudiantes que nos han despertado a una realidad en el que la juventud está expuesta por sus inquietudes; a una realidad donde desaparecen miles de personas por la violencia y la falta de justicia, y en donde los hombres y mujeres sin importar edad, lengua materna, creencias e ideologías, son secuestrados y asesinados[2].
 
Al leer los distintos poemas compilados en esta edición me doy cuenta que la poesía toma su función social, y es a través de esta función que se hace presente para no dar olvido a quienes un día 26 de septiembre de 2014 fueron presas de una de las peores injusticias que se hayan perpetrado en territorio mexicano. De la antología sobresalen distintas voces, que por su imagen, eco y resonancia trazan en líneas precisas la crueldad de quienes nos dicen gobernar. Subrayo:
"Este es el país de las fosas/ Señoras y señores/ Este es el país de los aullidos/ Este es el país de los niños en llamas/ Este es el país de las mujeres martirizadas/ Este es el país que ayer apenas existía/ Y ahora no se sabe dónde quedó" (DAVID HUERTA, p. 33)

El fragmento anterior se desglosa de "Ayotzinapa" el poema que David Huerta comparte en la edición, y que ha merecido tantas traducciones; para hacer una lectura completa, haga click en el título. Del poema mencionado no hace falta decir más, el poema lo dice todo...

Igualmente, de la antología destacan voces de distintos puntos geográficos: Argentina, España, El Salvador, México, Perú y Uruguay; así como las lenguas originarias: mixteco, maya, náhuatl, zapoteco y mixe. Reproduzco lo que a mí parecer resumen lo acontecido en voces de Irma Pineda Santiago, Martín Jacinto, Roxana Elvridge-Thomas y Sixto Cabrera González:
"Cómo nombrar de un solo golpe/ las ciudades recorridas buscando un rostro/ los espíritus consultados para tener indicios/ de dónde encontrar a un desaparecido" 
(IRMA PINEDA SANTIAGO, p. 43)
"¡Tú! serás el siguiente porque eres de la calle,/ porque eres un estudiante inconforme./ ¡Tú! serás el siguiente porque las calles tienen ojos,/ tienen orejas del tamaño de un elefante/ y sus asesinos,/ son invisibles ante un pueblo y/ ante la justicia" 
(MARTÍN JACINTO, p. 73)
"...algo nos arranca la piel/ como bestias/ la arrancaron a aquél niño/ dejándolo sin rostro y a la vez/ siendo el rostro que denuncia/ la barbarie de esta noche" 
(ROXANA ELVRIDGE-THOMAS, p. 89)
"Fíjate que de la mierda/ Ayer vi volar una mosca. Pero ha dejado un criadero/ Varias larvas se están comiendo a otra larvas..." 
(SIXTO CABRERA GONZÁLEZ. p. 93)

Los 43 poetas por Ayotzinapa está conformado por: Ana María Manceda (Argentina); Ángel Padilla (España); Antonio Orihuela (España); Antonio Praena (España); Armando Alanís Pulido (México); Arturo Loera (México); Briceida Cuevas Cob (Maya); David Fernández Rivera (España); David González (España); David Huerta (México); Eduviges Villegas Pastrana (Mixteca); Enrique Falcón (España); Héctor Iván González (México); Inma Pelegrín (España); Irma Pineda Santiago (Zapoteca); Isabel Romera (España); Javier Castellanos (Zapoteco); Jesús Lizano (España); Jorge Miguel Cocom Pech (Maya); Jorge Riechmann (España); José Valenzuela (Perú); Juan Antonio Correa (España); Juan Campoy (España); Katy Parra (España); Lauri García Dueñas (San Salvador); Lorenzo Hernández Ocampo (Mixteco); Marc Delcan (España); Mario Islasáinz (México); Martín Jacinto Meza (Náhuatl); Martín Rodríguez Arellano (Mixe); Miguel Santos (México); Miguel Tonhatiu (México); Natalio Hernández (Náhuatl); Nieves Álvarez (España); Patricia Olascoaga (Uruguay); Pedro Casamayor (España); Rocío Cerón (México); Roxana Elvridge-Thomas (México); Salustiano Masó (España); Sixto Cabrera González (Náhuatl); Toño Jerez (España); Vega Cerezo (España) y Víctor Argüelles (México).

La portada es de Gabriel Sebastián Chazarreta (Argentina). Las fotos, de Richard Keis (Estados Unidos) y un dibujo de Demián Flores[3].

El libro se realizó gracias a los donativos privados de ciudadanos del mundo: Isabel Campoy, Alma Flor Ada, Dianne Roth, Armelle Denis, Joan Gross, Anna O’Neill Bonitati, Robert y Mary Clarke, Jo Ann Taylor, Pat y Dick De la Chapelle, Alice Ponce Robison, Gabrielle Guttinger, Nancy Albritton,Gen Erway, Susan Swalenza, Gregg Kleiner, Robert y Susan Hoffman, William Stone, Christine y Joel Franks, Dee Curwen, Joa Sol Keis, Richard Keis, George McAdams, Josué Pérez Urbano, Víctor Matías Rendón, Edith Vargas Jiménez, Liliana López Becerril y la Revista Sinfín.

Su distribución será gratuita en la primera presentación EL DÍA 9 DE ABRIL, A LAS 20 HRS. Abajo se señala la dirección. Entrada libre.

La presentación: Av. Insurgentes Sur # 226, 
Col. Roma Norte, Del. Cuauhtémoc, México, D.F. 
(muy cerca del Metrobus Durango)


Cartel "Los 43 poetas por Ayotzinapa".


1.-Ana Matías Rendón, Prólogo, Los 43 poetas por Ayotzinapa, México, 2015. p. 13.
2.- Ibídem
3.- Flores ilustró el cartel del recital "Ni pena ni miedo" (Glorieta Hipódromo Condesa, 6-12-2014) y es retomado en el poema "Emblema vacío". pp. 96-99. ¡Agradecimiento!

miércoles, 1 de abril de 2015

Rosario Castellanos. Un poema...

Portada. Poesía no eres tú de Rosario Castellanos


ELEGÍAS DEL AMADO FANTASMA



PRIMERA ELEGÍA

I

Inclinada, en tu orilla, siento cómo te alejas.
Trémula como un sauce contemplo tu corriente
formada de cristales transparentes y fríos.
Huyen contigo todas las nítidas imágenes.
el hondo y alto cielo,
los astros imantados, la vehemencia
ingrávida del canto.

Con un afán inútil mis ramas se despliegan,
se tienden como brazos en el aire
y quieren prolongarse en bandadas de pájaros
para seguirte adonde va tu cauce.

Eres lo que se mueve, el ansia que camina
la luz desenvolviéndose, la luz que se desata.

Yo soy sólo la asfixia quieta de las raíces
hundidas en la tierra tenebrosa y compacta.


II

Allá está el mar que no reposa nunca.

Allá el barco y la vela infatigable,
los breves edificios de la espuma,
las olas retumbando y persiguiéndose.
Allá, en los arrecifes, las sirenas
con el cabello y la canción flotantes
en lúcidos pendones musicales.


III

Yo quedaré dormida como el árbol
al que no abrazan hiedras de amorosa frescura,
ni coronan los nidos
ni rasgan su corteza verdes retoños tiernos.
Y estaré ciega, ciega para siempre
frente al escombro de un espejo roto.

Si alguna vez me inclino como ahora
con un ademán trémulo de sauce
habrá de ser para asomarme en vano
al opaco arenal que abandonaste.



SEGUNDA ELEGÍA

I

Convaleciente de tu amor y débil
como el que ha aposentado largamente en sí mismo
agonías y fiebres,
salgo, purificada y tambaleante,
al reclamo de calles y de patios.
¡Qué algarabía de ruidos confusos y de olores
mezclados! ¡Qué agresivo
desorden de colores esparcidos!

Con los cinco sentidos sellados yo percibo
en mansedumbre el sol sobre mi espalda.

Las hormigas circulan a mis plantas.

Si alguien me sacudiera despertara
en un extraño mundo, frágil y húmedo,
como bañado en lágrimas.


II

No es en el costado la herida, ni en las sienes.
Las manos palparían sin hallarla
y el que escuche las quejas atiende señas falsas
y confía en palabras inexactas.
No es siquiera una herida. Es el cimiento
roído de gusanos, la escalera
incompleta y las aguas estancadas.


III

Arrullo mi dolor como una madre a su hijo
o me refugio en él como el hijo en su madre
alternativamente poseedora y poseída.
No supe aquella tarde
que cuando yo decía adiós y decías muerte.

Ahora ya no es posible saber nada.

Para dejar caer, rendida, en mi cabeza
busco una piedra lisa por almohada.
No pido más que un limbo de soledad y hastío
que albergue mi ternura derrotada.



TERCERA ELEGÍA

I

Como la cera blanda, consumida
por una llama pálida, mis días
se consumen ardiendo en tu recuerdo.
Apenas iluminas el túnel de silencio
y el espanto impreciso
hacia el que paso a paso voy entrando.

Algo vibra en mi ser que aún protesta
contra el alud de olvido
que arrastra en pos de sí todas las cosas.
¡Ah, si pudiera entonces crecer y levantarme,
alumbrar como una lámpara
alimentada de tu vivo aceite
en una hoguera poderosa y clara!

Pero ya nada alcanza a rescatarme
de la tristeza inerte que  me apaga.

Grandes espacios ciernen finas nieblas
entre tu rostro y los que ahí te borran.
Tu voz es casi un eco
y lejos resplandece tu mirada.


II

Como queriendo sorprender tu ausencia
desnuda, abro las puertas de improviso
y acecho las ventanas entornadas.

Encuentro las estancias desiertas y sombrías
donde el vacío congela sus perfiles
ciñéndose a la línea de tu cuerpo.

Es como una profunda y simple copa
para beber la integridad del llanto.


III

Tal ves no estés aquí dominando mis ojos,
dirigiendo mi sangre, trabajando en mis células,
galvanizando un pulso de tinieblas.

Tal vez no sea mi pecho la cripta que te guarda.

Pero yo sería si no fuera
este castillo en ruinas que ronda tu fantasma.



(Rosario Castellanos, Poesía no eres tú, Obra poética (1948-1971), México, FCE, 2012. pp. 40-44)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Raúl Renán. Poemas...

Libros de Raúl Renán

I

¿Dónde la letra es más cruel que la herida
en flor? ¿Cuál venablo llega profundo
al sinfín de la duda? Y acomete
a estocadas el verso,  ̶ melladura.
El filo suplicante del acero
fundido en corazón, corta a mandoble,
y el sueño, como sangre, se dispersa
entre las flores blancas del cuaderno.
Al cuello la estrofa clava sus cuatro
uñas, para impulsar fuego a la muerte.
Levantará poema cercenado
la vida con sus sangre, con sus huesos:
nacimiento del guerrero que trova,
del trovador que tañe con la espada.


XV

Dibuja el primer verso. Poca madre.
Maldice a los corruptos, exquisitos
puñales de hojalata, la trapera
costumbre de asaltar a la poesía,
despojarla de sí (como del hombre)
para después mudársela a su talla.
Ni el amor le conviene a su puntilla
tajada para herir más que cantar
el negro corazón de los infieles.
La blanca leche  ̶ jugo de leones ̶
el héroe bebe con su llanto amargo.
No se entienden, carajo. A la chingada.
y con el verso libre despuntado
se abre la vena de la indignación.


CABEZA

En mi cabeza
crece umbroso 
un bosque imaginado.

Puras ideas los pájaros.


SOMBRA

Mi perfil recorta el valle
donde todo está callado.
Las rocas llegan a fundirse en una noche,
sólo así ocupan el mismo lugar.
Yo y los animales
formando la cordillera.
Ninguna huella pisa la arena.

Me voy, me voy
llevado de la mano del día:
mi perfil es el horizonte.





(Tomados de Vibración desde el silencio, antología de poemas de Raúl Renán leídos por el autor, seleccionados y prologados para la misma edición por Jorge Asbun Bojalil, CONACULTA, FONCA, 2015)





Algunas fotos...


Durante la presentación de Vibración desde el silencio, UAM, Azcapotzalco
24 de marzo de 2015.
XXI Generación Especialización en Literatura Mexicana del Siglo XX.
UAM, Azcapotzalco, 24 de marzo de 2015.
Con el maestro: Raúl Renán y el compañero Arturo Escalante, posterior
a una lectura poética en el CCLXV, INBA-CONACULTA, 28 de marzo de 2014.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Apropiación de un poema de Marin Sorescu

Página de "Cuadros" de Marin Sorescu, editado por UAM.



POEMAS 

Todos los vigilantes me temen

pues cada vez que paso un día completo
ante un libro,
al día siguiente se anuncia su pérdida.

Día a día me sorprenden hurtando sus hojas

en cualquier lugar de la biblioteca,
pero a mí no me importan
las multas que me sorrajan en las manos
ni los perros policías que han puesto a vigilarme
a rastrear el olor de mi paso
mejor que los que olfatean el perfume del amado.

Hablo obsesivamente con los poemas

que ponen en riesgo la respiración
los ubico en atriles oxidados, enganchados al aire
o sujetados a una rama de árbol;
me acerco para tener una vista microscópica
de sus tipografías.

Con los poetas románticos es fácil entrar en confianza

¡Qué sustancia de vocablos!
y por ese motivo
con ellos me atrapan rápidamente
descubierto desde lejos
como si llevara un sistema de alarma bajo la ropa.

El más fácil de robar es Pablo de Rockha:

extiendes la mano, arrancas la hoja.
Leer el traje negro del suicida,
te abre las fosas a sus lamentos agusanados.

Los poemas de Montejo son estallidos de luz

dan piruetas sobre planicies verdosas;
debes observar la luz con ambas manos,
no dejar que cieguen sus luminosidades.

No sé por qué Oliverio me hace reír

él era más demencial que los otros.
No sé cómo le decían
pero, por su ultraísmo, pudo haber ostentado varios apodos
antes de marcharse y dejarme su masmédula.

También yo busco estar a tono de él,

pero no puedo contener la risa, a veces convertida en llanto
cuando huyo por las estaciones del metro
con "Mi Lumía" bajo el brazo.

Como decía, cada tarde

me apodero de un poema
con una agilidad envidiable.
Pero el regreso se me hace pesado
y al final me sorprenden
y llego a casa ya en la madrugada
cansado y desgarrado por los perros
y en las manos apenas un poemínimo miserable.


(Apropiación del poema "Cuadros" de Marín Sorescu, El centinela de la galaxia, traducción del rumano Omar Lara, UAM, 2007)

jueves, 5 de marzo de 2015

DIBUJO DE ARENA

Antología editada por la UCSJ, 2010.


Cuando vaciaste un mar de cangrejos, ellos caminaron patas atrás del recuerdo, trajeron un cuaderno cubierto de sal, descubierto por las cosas que me devuelve la orilla, días después de calmado el viento.

En el apunte conservado la línea era torpe, de mano inexperta, apenas abriendo caja de lápices y sesiones de equilibrio, a punto de sostener la caída de sombras dispersas.

Dibujar es un arte de lentos, lentos por saberse jornadas de lecciones lentas que algún día harán temblar la mano y, como por arte de magia, aparecerán redondeces exactas, fieles a la simetría del cuerpo.


(Poema publicado en la antología Poesía I, Programa de Escritura Creativa, Universidad del Claustro de Sor Juana, Ciudad de México, 2010)

sábado, 28 de febrero de 2015

BASTA CERRAR LOS LABIOS (fragmento)

"José Carlos Becerra", Tinta china y plumilla sobre papel


Para morir como una lámpara desde la madrugada, 
como el rescoldo de una brisa tersa;
para morir, para suministrarnos
la mano venidera del olvido;
basta decirle no al día de mañana, 
basta ensayar los labios en un rumor de cera,
basta beber un vaso de agua
donde yazga el recuerdo de un ahogado.



Fragmento de "Basta cerrar los labios", José Carlos Becerra, El otoño recorre las islas (Obra poética 1961-1970), Editorial Era, 1973, 311 páginas.