martes, 25 de agosto de 2015

un poema

PARÉNTESIS
Foto: Víctor Argüelles.

Se abrió un paréntesis...
Dejé hilos en el tintero
y entre páginas de hierba
sumergí los ojos.

La sien tostada de marcas solares
la rúbrica del cuervo
con su picotazo
el recuerdo incrustó.

Tripuló en la constancia
de trenzadas letras.

No sucumbió a nada
y permaneció silenciado
al ver las cortinas
de los párpados cerrar.

Publicado en la revista Sinfín, Año 2, N. 10, marzo-abril 2015.

lunes, 10 de agosto de 2015

un poema

INTERMEDIO

Foto: Víctor Argüelles.

Pareciera que nada tengo
que nada ha bajado a la página,
que ningún verso se ha desatado
de la rama de la noche.
Que nada es posible.

Pongo mis hojas al sol para verles crecer sus raíces
lodo que dé muerte a ese blanco inaudito
que todo inicio es.

Preocupa a veces por sus dimensiones
por la inexactitud en lo que dice.

Se prolonga un intermedio entre verso y verso
y así la fronda cae,
tiende puentes de lianas
donde pasarán espirales de formas encorvadas,
figuras, y todo acertijo que dará muerte
al diurno albor nacarado
pero no.

El intermedio se prolonga
descansa entre línea y línea.

Su enorme vacío se dilata
hasta las horas altas de maleza
en que yo suspendo el transcurrir
de pies ajados por lajas avaras,
ásperas en el intento
de conducirme a descifrar.

Publicado en la revista Sinfín, Año 2, N. 10, marzo-abril 2015.

lunes, 27 de julio de 2015

un poema

MAPAMUNDI

A veces los ojos se distraen y se van por vías que nadie sospecha: zonas intensas de sopor y aire extraño; recóndito lugar en que se aísla la mirada para ser devuelta llena de trazos, veladuras, mapas de ojos ciegos.
Ayer encontré varado en la penumbra el cuerpo de un ente dividido, tenía polvo pegado en la sien, el vocablo costurado a la boca le impedía mover las aspas de su lenguaje arcaico, primitivo ente resuelto en la flama, en la levedad de la ceniza efímera.
Quise alojarlo en el poema, en la materia seca del pincel, en la horma que se hace del ojo al resplandor, en el cuenco de días ejecutados en la sombra, sin designio vertido en la moldura de tramas dibujadas.
Cabizbajo me resigné a no eternizar el rostro que se rompía en el espejo, a dejarlo libre en su marcha periférica, a decirle adiós para que se integrara al mapamundi de su caos.

Publicado en la revista Nocturnario, N. 5, abril-mayo de 2014. 

sábado, 25 de julio de 2015

Segunda Maratón de Dibujo

Por Víctor Argüelles



12 horas continuas de dibujo. La figura humana en primer plano. Sucesivos cambios de papel; así fue la Maratón de Dibujo convocada por el Foro Cultural Goya por segundo año consecutivo el pasado 24 de julio, desde las 10:00 a 22:00 hrs., teniendo como profesores a Jorge Chuey, Ingrid Fugellie, José Luis Alderete Retana, Fabio Barba Flores, Jacob Jiménez Lechuga y Luis Guillén; maduros y jóvenes maestros, practicantes todos del dibujo que nos ofrecieron sus puntos de vista con respecto a técnicas de percepción  del cuerpo humano. Movimiento y estatismo, congelamiento de la pose, etc., fueron sólo una parte que nos mostraron para dejar claro que un dibujante se construye de la observación.

En punto de las 10:00 hrs., quienes nos dimos cita para participar como dibujantes ocupamos nuestros lugares previamente identificados con números; así el número 21 relució a lo largo de la maratón en mi mesa de trabajo, donde poco a poco se fue llenando de lápices, papeles y tintas. Por un momento esa mesa se atascó, y al final más de mil dibujos generados por los participantes, en el transcurso de la maratón fueron registrados por Gabriel, uno de los maestros coordinadores del evento.

El resultado de esta maratón no sólo queda en la acumulación de experiencia, sino en los aportes que sirven para ensanchar la mirada y obtener la dimensión estética que nutre las sesiones de dibujo, pues dibujar no es sólo tener enfrente el cuerpo humano. Dibujar es corresponder a las sensaciones y estímulos, ver del otro lado, presenciar el sudor en la frente de la compañera, escuchar el sigilo o la rapidez de la punta del lápiz. Dibujar es entrar abierto a registrar un momento.

Mi agradecimiento al Foro Cultural Goya por la experiencia, así como a los compañeros de los cuales se aprende mucho. Quedan aquí algunas imágenes proporcionadas por el artista Vladimir Islas:

Fotos: Vladimir Islas. Segunda Maratón de Dibujo


jueves, 2 de julio de 2015

CIPRIÁN CABRERA JASSO

La película pasajera

Se nos ha dicho de golpe   casi a flor de piel
que la vida es una película pasajera
a la que asistimos sin permanencia voluntaria

y que cada quien sale a la hora precisa

Se nos ha dicho   también   que la cinta tiene de todo
y que hay que aguantar hasta el final

(aunque a veces tratemos de salirnos antes de tiempo)

Se nos ha dicho que representamos distintos papeles
y que el argumento está lleno de violencia

de ríos de sangre    de niños escuálidos    muertos de hambre

de mujeres violadas en su piel de niñas

de bombas que perforan la tierra y crean cráteres en la piel

Se nos ha dicho
                      se nos repite siempre
                                                    casi se nos grita

que hay que soportar

que no cerremos los ojos
                                    que no nos tapemos los oídos
                                                                     ni nuestras bocas
como los monos de la tradición china

se nos dice y vuelven a decirnos

que la muerte es sólo un cambio de personaje
que no desaparecemos nunca

que todo continúa
y que regresamos a la misma película
a la misma cinta
para ponernos otras máscaras impalpables
otros trajes en la desnuda vergüenza
otro sueño en los ojos    otra neblina

otra muerte


(De Obra poética III, Universidad Autónoma Juárez de Tabasco, Col. Carlos Pellicer, primera edición 2011, pp. 208-209) 
 

domingo, 28 de junio de 2015

Un poema

Nido y oquedad

Removerse es buscarse abajo,
no en pliegues de corteza artificial
sino por vísceras constreñidas
al dolor interno.

La piel tiene la cualidad
de ser la noche más blanda,
áspera a los dedos que surcan llagas,
territorios de piel desnuda, abandonada.

En su vacío se prolonga y se repite
por cada aire que se desteje del espacio,
mil silencios buscan la punta del sonido,
señales que se encajen a las nubes.

Rebaño de sonidos dispersos son:
origen, punto, inicial de muerte…

Mi impaciencia crece lento de saberte lejos,
a grandes distancias del oído
obediente a dictados de tu lengua extraña.
La piel que escondes
se aproxima al punto donde el polvo es olvido,
recuerdo de una llama trenzada
a grises humos de espera en el patio.

El venir hasta ti me hace ser:
ola bañada por lo imposible,
punto suspendido en la horma del viento,
cáscara de amargas conjeturas,
nido y oquedad.

Publicado en revista Nocturnario, 13 de diciembre de 2014.

miércoles, 10 de junio de 2015

SENTADO EN UNA PIEDRA

José Carlos Becerra
Ilustración Víctor Argüelles, tinta s/papel.

No estaba preparado para llorar; no estaba preparado para creer en mí,
para herrarme con el sello candente de la libertad,
para errar mi corazón en la Ciencia,
para tocarlo todo y dejarlo todo bajo la misma llovizna insistente,
yo también empapado por esa llovizna que cae sobre la ciudad.

Y por lo tanto
no estaba listo para los hombres, para tocarlos con mi palabra,
para que mi corazón los oliera sin náuseas, adivinando los estornudos
de su propio fantasma.

Debí sospecharlo al cruzar el espejo, debí sorprenderme,
al salir de mi imagen me vi ileso, no sentí vidrios rotos por ninguna parte;
eso fue lo que entonces creí,
y estaba equivocado, lo confieso, porque había vidrios rotos,
algunas astillas estaban hincadas en mí delicadamente,
pero no lo sentí porque en esos momentos yo era esas astillas,
esa frágil constancia de mí mismo, esa leve tortura de atravesar el espejo sin reconocernos,
sin hacer guiños, sin palabra sagrada,

Pero ahora, sin arrepentimiento, sin hablar de perdón, sin mueca obsesiva, sin sangre obsesiva;
yo señalo esta distancia, este desgarrón donde el sol de la tarde deja crecer pequeños gusanos de luz,
pequeñas colonias de un poniente en descomposición, de un alma pintada de cal
por el ocio de su incertidumbre.

Y acepto la evidencia de esta ciudad, de este reclamo de un amor
todavía no concedido a los hombres,
y veo en mi piel las razas nocturnas, floran en mi mirada sus primeros refuerzos,
me buscan en el temblor que alguna vez he sentido,
temblor de aproximaciones

No, no estaba preparado para convocar el asalto,
el mundo ha envejecido de súbito,
la noche ha sido preñada por el sol nuevamente,
las bestezuelas de mis mejores días han roto sus jaulas y han escapado,
tal vez han ido a morir al desierto,
las aguas donde estuvo escrito mi nombre se apartan lentamente, ondulando como si un tren
hubiera trepidado sobre los puentes.

He desaparecido de mi propia creación
y volveré a surgir el día que rompa los vidrios de mi muerte,
pero esta vez no será posible el accidente, la inocencia del gesto;
no, no será posible romper esos vidrios sin querer, como un niño jugando con una pelota,
sino de frente y con los puños.


De La hora y el sitio: antología poética / José Carlos Becerra, Gobierno de Estado de Tabasco, 2006, pp. 51-52.