miércoles, 20 de abril de 2016

POESÍA

DE LA FORMA VISUAL AL PENTAGRAMA DE LA VOZ
EN LA POESÍA DE AD LIBITUM DE MARIZELA RÍOS TOLEDO[1]




Y desde entonces soy ciudad
sin olvidar mis territorios.
PABLO NERUDA.[2]

El poema como la vida misma busca situarse, emerger para estar, y en su intento de configuración encuentra en la forma lo concreto, así, extendido en el espacio (el blanco de la página) será manifestación o reiteración de la voz –que decide ser poesía– en términos femeninos, pues quien lo genera sabe que un acontecer de vida y de amor por la tierra, le carcome las entrañas del lenguaje, por eso se decide, y se decanta en las palabras que, como ríos fluyen hacia la noción de lo eterno. Se decide incluso a ser en el pentagrama, la vía para ser codificado. Así lo reitera la poeta juchiteca Marizela Ríos Toledo a lo largo y ancho de Ad libitum, su tercer poemario editado por Praxis, libro dividido en cinco partes que tratan tópicos diversos que se van hilando uno a uno: el deseo, el amor, la soledad, acontecidos en la trasposición de la urbe donde sobrevienen las miradas y los pensamientos, por eso la transparencia de lo erótico se anuncia sucesiva e insistentemente. El origen va más allá de lo previsto con la forma visual del círculo (que es cómo empieza el transitar por este poemario), y este círculo (abierto para ser cerrado por el propio lector) es también símbolo del nacimiento, del óvulo fecundado, el punto y el inicio. “El comienzo despega con el inconveniente de extraviarse en los colores. Arcoíris se entrecruzan. […] Suena la hora. Un vistazo. Un vistazo”.[3]. Ya en la parte intermedia del libro el placer dialoga con los ritmos y las imágenes, hasta llegar de forma extenuada hasta el fin con el poema que da nombre al libro.
En Ad libitum; se advierte ya una estructura concisa que va de lo visual a lo sonoro, pasa por la raigambre de la metáfora de los lugares que proporciona el viaje, pues en estos espacios se transparenta Santiago de Cuba, Cusco, Perú y tantas urbanidades anónimas entre coordenadas de voces y movimientos, México de norte a sur.
A todo esto añadiría que hay en el poemario distintas formas, siendo lo visual lo predominante, aunque lo exquisito se advierta en lo sonoro. Con este libro como “pentagrama de la voz” la poeta refiere al tiempo y su nostalgia con un acento de protesta: “Lanzo al destino por la ventana/ hecho aviones de papel/ y ahuyento la conciencia./ como MALDICIÓN TERRIBLE!// Y/ como no soy color de rosa/ sé que son peligrosos los amantes/ cuando se creen ¡imprescindibles!”. ("Extenuada"; p. 61). El poema Se trata del poema pertenece a la tercera parte de las cinco anunciadas con epígrafes concisos donde confluyen las voces de Neruda, Pavese, Sor Juan Inés de la Cruz, Efraín Huerta y Séneca. El trasfondo intuido aquí, en estas voces refractan la ciudad y el cuerpo, lo máximo y lo mínimo; el cuerpo inmerso en la ciudad.
El mayor acierto de la propuesta –a mí parecer– radica no tanto en la forma visual sino en la exacta sonoridad transmitida in situ, pues en esta poesía la presencia es imprescindible, ya que la emoción que va del verso al cuerpo se vuelve legible y aporta la mayoría de deleites que el humano frecuenta, que el lector del texto –en este caso–, de poesía, frecuenta, y esa organicidad emocional como las pasiones precisan las posturas del cuerpo, las posturas en la instrumentación del tiempo que contrapuntean las intenciones del texto.
La poeta reconstruye en su lenguaje lúdico las palabras, estas conformadas a una red visual sustentan las preocupaciones esenciales de la vida, del episodio en que transcurren los eventos con toda su carga de luz y oscuridad que preocupa y genera acciones: lo visual y lo sonoro como estructura interna del poema son llevados al acto del performance, y es aquí donde radica la originalidad de la propuesta. A decir de Samuel Gordon, principal crítico de la poesía visual en México, la palabra, el verso y la imagen se apoyan en un sentido mucho más amplio, y enfatiza en cuanto a la claridad del concepto de visualidad en la poesía llamada así: (caligramas, grafismos, escritura en libertad o poesía experimental, visual). Lo cito:
En la actualidad, algunos poetas y críticos consideran a la poesía visual una forma de las artes gráficas ya que emplea tanto grafemas como selecciones y composiciones tipográficas para crear sus morfemas, palabra o frases; otros, más apegados a su antigua tradición, la contemplan a la manera clásica como “poemas figurados” –nótese–: grafemas ante que o más que fonemas. Su disposición dibuja en la página el objeto aproximado que le sirve de base referencial y es, por tanto, un poema para ser visto antes que leído”.[4]
En Ríos Toledo la consistencia del poema visual no queda en este hecho, en la lectura visual sino que se explaya a la ritualidad escénica del instante, al convocar los ritmos y el acto del performance.
En cuanto a lo visual, cabría aquí la pregunta ¿de dónde viene la tradición visual por la poesía? El mismo crítico determina el antecedente en los poetas bucólicos griegos del siglo IV a. C., pero determina en la poesía moderna de Mallarmé con un “Tiro de dados”, la importancia a la página y a la configuración del texto-imagen en la misma, y refiere que el poeta francés propone por primera vez en lo teórico la explicación. Cito a Mallarmé:
El papel interviene cada vez que una imagen, por sí misma, cesa, o reingresa, admitiendo la sucesión de otras y, dado que no se trata, como de costumbre, de trazos sonoros regulares versos –sino más bien de subdivisiones prismáticas de una idea, en el instante de su aparición, que dura lo que su convergencia, en cierta puesta en escena espiritual exacta–, es en sitios variables, cerca o lejos del hilo conductor latente, en razón de la practicabilidad, que se impone el texto.[5]
Posteriormente estas ideas se extienden con los surrealistas con Apollinaire y en las vanguardias latinoamericanas encabezadas por Brasil en la poesía concretista, pasando por Vicente Huidobro y hasta la vanguardia de los estridentistas en México, sin olvidar un primer acercamiento con José Juan Tablada, y ya en el México contemporáneo con Octavio Paz, Jesús Arellano, Raúl Renán, Víctor Toledo, entre otros. No ahondando en estos detalles me avoco a la poesía que ahora nos reúne, es así que vemos en Ríos Toledo, un río de sentidos que convergen también en una propuesta, protesta en contra del silencio, así lo precisa la maestra Maricruz Patiño en el prólogo: “Todo lenguaje es código muerto cuando se emite, la intención es tomar por asalto a la palabra, signo y sonido en el momento de su surgimiento […] Lograr en un instante lo absoluto, síntesis de la imagen apostando a su máximo significado”.[6]
A su vez la imagen en el texto poético funge como la ilustración de consistencia figurativa que se desdobla para multiplicar sentidos. Así, la forma que, como diría D. A. Dondis en su emblemática Sintaxis de la imagen. Introducción al alfabeto visual, contiene la parte elemental del universo de las formas, y pueden modelarse con la grafía que se construye en la palabra. En los poemas de Ríos Toledo caben los contrastes, la saturación, la tonalidad y el estallido de los colores y las formas. Los elementos punto, línea, plano, y los subsiguientes frutos de las mezclas de los mismos derivan texturas, tonos, acentos en el gran universo de las formas visuales, plásticas a fin de cuentas pues se disparan con sus sonoridades sobre el soporte físico del papel; cito a D. A. Dondis:
Siempre que se diseña algo, o se hace, boceta y pinta, dibuja, garabatea, construye, esculpe, o gesticula, la sustancia visual de la obra se extrae de una lista básica de elementos. […]. Los elementos visuales constituyen la sustancia básica de lo que vemos y su número es reducido: punto, línea, contorno, dirección, tono, color, textura, dimensión, escala y movimiento. Aunque sean pocos, son la materia prima de toda información visual que está formada por elecciones y combinaciones selectivas.[7]
Las distintas combinaciones que intervienen en Ad libitum, dejan claro que la forma es atendida en virtud de la poética, aunque en algunos instante la rebase. Se trata a fin de cuentas de la poética visual, sonora lo que obliga a ser mirado como un conjunto. La forma se resuelve a partir de un contenido amplio que en Ríos Toledo se pronuncia, pues el sonido, protagonista también de la propuesta se ve enriquecido de una presentación del poema, especie de show, performance, interpretación, a la manera del mejor slam poetry;[8] actitud que se expresa con las manos, con el rasgueo de cuerdas provenientes de la forma femenina dibujada en “El guitarrista” como espacio positivo: “Los dedos se deslizan, indagan, oscilan, tocan impecable su insomnio. Se incrustan en la encordadura”. ("El guitarristas"; p. 107).
En el poema que abre la parte tres del poemario, es quizá el punto de mayor clímax, me refiero a “Mujeres” la poeta anuncia: “En el único instante del ahora/ en el nunca de todos los instantes” lo que suele ser la emotividad de pertenecer y reconocerse como entidad femenina, así ella denomina a su género como ”las cachorras”, “hijas”, “tramperas”, “devoradoras” y un sinfín de adjetivos para entonar la reconciliación con la vida y la muerte a través del elemento femenino por antonomasia, la luna.     
En “Lejos” y “Muy lejos”, por ejemplo, predominan como continente de la forma ritmos y movimientos, que a la vez son la simulación visual de las espinas que cubren al cactus, símbolo del desierto, del norte y por ende, de lo que está más allá de uno: “… Canto cicatrices a los que son mis ojos, a los que son mi son. Canto mi vestimenta de cadenilla y nopal al margen del magnífico Cosco.” ("Lejos"; p.39)


En “Metrónomo” se sugiere una lectura a través de coordenadas que van subrayando el final del poema: ese “clic” final de ritmo y pulsión, en la  gravedad del péndulo. Las palabras sujetadas por hilos suenan como un móvil al ser entonadas; el poema en su totalidad funciona como mapa visual, también como partitura en la interpretación del poema: “Metrónomo. Alma mecánica. Zum. Zum.” ("Metrónomo"; p. 31) El poema se constituye de ramificación de sonidos, onomatopeyas para decir algo acaso elemental pero siempre cargado de la revelación, es decir, lo que a los ojos (“en el único instante del ahora”) se les presenta: “Tienes el borde de una decisión eclipsando medía sombra”. Estos sonidos-onomatopeyas que dialogan con sentidos lúdicos en el lenguaje cobran gran importancia en la página compuesta simétricamente imitando la forma del metrónomo.
En otros poemas el punto de arranque está en el sonido para situarse sólo en un verso; a la poeta le bastan versos cortos para reiterar el final del poema con sonidos, como si se tratara del sonido verdadero: plaff, clic, shhh, zzzz como en “Deseo” donde, –insisto–, la poesía se desdobla más allá de la imagen, y es cuerpo en movimiento, veamos: “Lumbre deleble clava replicas sucesivas./ Encima. Al interior de los cuerpos.// Incluso en el desconsuelo rechina indecoroso.” ("Deseo"; p. 36).
El contraste es señalado en “Amor perdido”; aquí se asume una postura combatiente, de protesta, de inconformidad a las imposiciones del género, ya no existe como se leería tradicionalmente en la cultura sino una denuncia de mujer a ser mujer en libertad: “¿Amor perdido? ¡no!/ Nuestra carne, ojos, imágenes en flash/ se atragantan y vacían/ para renovarse en otros placeres/ con más hambre más euforia/ en la entrega cabalgante de los cuerpos.” ("Amor perdido"; 37)
En conclusión: La poesía de Marizela Ríos Toledo, conjuntada en Ad libitum exige siempre la agilidad lectora, la actividad y el dinamismo de los instantes en que se apoya. La actitud poética en Ríos Toledo es contundete al decirnos: “…escarbar los asombros” en relación a su ars poética, pues como se menciona ya al final del libro: “En ella la poesía es un acto de fe. Cree en el poema como organismo que no deja de moverse; en la imagen que vincula el ser y el no ser y busca cautivar pequeños momentos, y en el hombre que es también lenguaje y movimiento y en ocasiones alguien que no es. La poesía entonces lo transfigura; el acometido de las imágenes causa el efecto. Cada poema que escribe pretende la detonación en el lector oyente, en el espectador partícipe. Lucha por ello para existir.”

Poeta Marizela Ríos Toledo.


Texto. Víctor ArgüellesFotos proporcionadas por la autora



[1] Texto leído en la presentación en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, 13 de abril de 2016.
[2] 1 de 5 epígrafes que integran las distintas partes del libro. Con ésta en específico inicia el recorrido al reconocimiento de la entidad inmersa en la urbanidad.
[3] Marizela Ríos Toledo, Ad Libitum, Editorial Praxis, México 2015, p. 14. En lo sucesivo, se anotará nombre del poema y número de página.
[4] Samuel Gordon, “Estudio introductorio”, La poesía visual en México, Universidad Autónoma de Estado de México, México, 2011, p. 13.
[5] Stéphen Mallarmé, prefacio a “Un tiro de dados”,  Revista Cosmopolis, en Samuel Gordon, op cit., p. 14.
[6] Maricruz Patiño, Prólogo a Ad libitum, op., cit., p. 11.
[7] D. A. Dondis, La sintaxis de la imagen, introducción al alfabeto visual, Editorial G. Gilli, México, 1992, p. 53.
[8] Experiencia sonora del recital en que un poeta recita su texto con distintos elementos que competen lo teatral y lo musical. Existe toda una tradición del slam, que valdría la pena consultar para estar informados.

lunes, 21 de marzo de 2016

HALLAZGO

En mi trazo coinciden dos puntos: frío, ausencia
fusión de nudos temporales
trenzando en mi sangre epidemias de otras orillas.
Prologando en los párpados
noctámbula sed de permanecer despierto, cabizbajo,
moviendo estas letras de raíces y escombros.

Toda la sed se reúne en los ríos del mundo,
atrapa los peces más flacos alimentados de penurias.
Un desecho descompuesto viene de las fábricas de humo,
termina aquí, encallado en mis arenas.

Al filo, sentado en un quicio deslavado,
supuse encontrar el hallazgo de una selva de refugios;
las válvulas del éter, en un pajón de árbol
me llena los pulmones de límpidas cabriolas de aire.

En el ocaso comprime sus resortes:

mecanismos refractarios que me sepultan al vacío.

(De Poemas en signos de espera, inédito)

lunes, 15 de febrero de 2016

Un poema de Abigael Bohórquez

CONCLAVE

EL PAPA ESTÁ GRAVÍSIMO ―Lanzó THE NEWS―   
Y el New York Times: EL PAPA ESTÁ GRAVÍSIMO.
Mas la verdad es otra: EL PAPA ESTÁ
PUDRIÉNDOSE DE PE a PApa.
La cosa le empezó precisamente
en el sagrado corazón.
Según la parte médica
de allí
rápidamente le bajó
a los Santísimos Lugares.
Entonces hubo que operar.
“Fue rápidamente terminada con toda felicidad”
anunció
el beatísimo Subsecretario de Vaticano City.
El papa se pudrió católicarománicapostólicamente,
de él solo ha quedado un reverente
montón de pontificia
Caca.
Las últimas noticias no lo revelan
pero arzobispados, obispos, cardenales,
pelean todavía bajo los excrementos
del
SANTO
SANTO
SANTO
por el oro y la silla del Espíritu Santo,
la curul y la gracia del Espíritu Santo,
pero entre tanta miasma,
los más ―en el tumulto―   
han muerto ahogados
SANTO
bajo la santa mierda,
AMÉN.

DE ÚLTIMA HORA

Adquiera su reliquia.
Caca papal con indulgencias plenarias.

Abigael Bohórquez, Heredad. Antología provisional (1956-1978), 2ª Ed. El Colegio de Sonora, México, 2005, pp. 77-78.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Poema

ETERNO INSTANTE

Trama negra
que se escurre con tu agua.

Trama de tu piel color arena
que purifica gota a gota
llovizna que llovió tu ser
en tus sueños nocturnos.

A m o r :

Trama eclipsada
a tus internos paisajes
arbustos – follajes
de tu alma en pliegos.

Tus manos evocadas
apuñan mi nostalgia
en un instante eterno.

(De Poemas en signos de espera, inédito)

lunes, 25 de enero de 2016

Variaciones para un tema orgánico

Cárnico es el deseo, 2010.
tinta china sobre papel, 75 x 55 cm.

Estudio posterior para cárnico es el deseo, 2012.
Tinta china sobre papel, 29.5 x 31 cm.

Estudio posterior para cárnico es el deseo, 2013.
Tinta china sobre papel, 29.5 x 30 cm.

Estudio posterior para cárnico es el deseo, 2013.
Tinta china sobre papel, 29.5 x 30 cm.

Estudio posterior para cárnico es el deseo, 2013.
Tinta china sobre papel, 29.5 x 30 cm.

Estudio posterior para cárnico es el deseo, 2013.
Tinta china sobre papel, 29.5 x 30 cm.

Cárnico, 2010.
Tinta china sobre papel, 75 x 55 cm.



Esta serie de pintura sobre papel, corresponde a una suerte de divagación hacia las formas orgánicas que pueden encontrarse en la naturaleza misma, en los seres y las cosas, y en el contacto directo con lo que se ve dentro de la dinámica de la abstracción. Referirme a la piel como receptáculo de sensaciones es algo que influye anímicamente cuando quiero plasmar estas formas para después ligarlas específicamente con tallos, hojas, corolas, pistilos y elementos abiertos que aluden a labios carnosos, finalmente una representación -si se quiere- de la naturaleza lúdica cuando se le imagina de un modo. La tinta es su estado acuoso se comporta de manera sensible y recorre lo que ya sabe y experimenta; es decir, por todas esas formas que componen el ensayo de construir un tema cárnico, orgánico, vegetal. Construir subjetivamente la anatomía de la flora, es lo que quiero dejar en esta serie de tintas.

domingo, 10 de enero de 2016

Joaquín Vásquez Aguilar: Un poema y un retrato

QUIZÁ OCURRA

quizá ocurra que el mar valga la pena
que resulte fantástico rascarse
que tengan razón los que me desprecian
quizá no sea bueno hablar mucho del dolor
y sea más útil colaborar con la muerte pensándola con ganas

también es posible que uno esté equivocado
al ponerse a cavilar en serio sobre la vida
y a lo mejor jugar futbol tenga su esencia

pueda ser que el sombrero sea más importante que el sol

y lo más probable es que el muerto esté bien muerto

quizá reír, llorar,

amar


quizá

De Cuaderno perdido, Casa de Cultura de Juchitán, 1989, p. 5.

martes, 5 de enero de 2016

Poema

Ilustración: Víctor Argüelles.

Caja oscura

En la orilla se tejieron tormentas,
donde los peces de escamas duras simularon tumores.

Hoy me viene el agua matutina
de tus manos,
los almendros plantados
a esperar.

El aire vuela
a más de tres horas del recorrido
de la noche.

Por aquí adormecimos lo que tocamos,
mis manos calladas por mucho tiempo
trasladaron su incomprensión 
a valles distantes.

Fui extranjero en territorio nuestro.

Más que palabras has mecido risas,
atraviesan calles,
arriesgando ser del tiempo
su rescoldo y su zozobra.

Sigues en una esfera
apartada del recuerdo,
ahí me tienes contigo,
caminamos lo necesario para no desfallecer.

Prolongamos el abrazo más allá de Santiago,
nada falta a mi célula que explota en el desvelo.

Comparto la ausencia contigo,
viajo hacia la playa con mi caja oscura
para atrapar imágenes
donde estás en cada roca,
ola, palmera,
grito de niño,
cúmulo de arena,
espuma lavada.

El mar se prolonga hasta encontrarte.

De Poemas en signos de espera, 1993-2015. (Inédito).